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A lo largo de millones de años se formó el bioma amazónico, el más rico, heterogéneo y desconocido dominio ecológico del planeta.
La diversidad de árboles del Amazonas puede variar entre 40 y 300 especies diferentes por hectárea.
Al respecto del origen y su población se identifican vestigios de la presencia humana en el Amazonas desde el siglo X a.C. (12 mil años), migrando a partir de Norteamérica y otras fuentes de población.
El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística - IBGE considera “indio” aquél que se declara como tal.
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En el Amazonas hay cerca de 210 mil nativos (que corresponde a 60% de la población indígena en Brasil, estimada en 350 mil personas), que incluyen 150 pueblos diferentes, representando 0,2% de la población Brasileña.
Con 60% de su área dentro del territorio brasileño, más de 200 especies diferentes de árboles por hectárea, 1.400 tipos de peces, 1.300 aves y 300 de mamíferos, sumando más de 2 millones de especies, el Amazonas representa un tercio de toda el área de selvas tropicales del mundo y es fundamental para el clima y la diversidad biológica del planeta.
De las 483 especies de mamíferos que hay en Brasil, 324 viven en el Amazonas (67%). De las 141 tipos de murciélagos, 125 vuelan en la región. DE los 30 millones de especies, los insectos forman el mayor grupo de seres vivos en la Tierra, sin tomar en consideración las bacterias y microorganismos. En el Amazonas está un tercio de los mismos. En el Amazonas hay 300 especies de reptiles, víboras y lagartos.
En un solo día, el Amazonas lanza al Océano Atlántico más agua que todo el caudal del Río Tames, en Londres, durante el año entero. Solo la Cuenca del Río Negro, uno de los afluentes del Amazonas, tiene más agua dulce que toda Europa.
Los indios brasileños, que eran 6 millones cuando Brasil fue descubierto, hoy son apenas 300.000. Mientras la población total de Brasil creció 27 veces, la de los indios disminuyó 20. Actualmente, hay señales de 53 grupos indígenas aun aislados, sin contacto con la civilización, y aún viviendo en el nomadismo, todos en la región amazónica.
Con una alta pluviosidad y prácticamente inmune al fuego, la selva original resistió a los focos de incendio naturales (causados por rayos y calor solar) y a los provocados por los agricultores. Pero ahora, con la selva más seca, el fuego se dispara sin control.
El efecto invernadero y la deforestación juntos, potencializan los cambios en la selva. Las quemadas son responsables por 75% de las emisiones de gases carbónicas emitidas por el país. Son cerca de 220 millones de toneladas de CO2 todos los años, cantidad hasta cuatro veces superior a la lanzada por todas las fábricas y por todos los automóviles del país.
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